Las nuevas tecnológicas han llegado a toda la sociedad para cambiarla. Son una realidad que afecta a todos, de hecho el uso de la Inteligencia Artificial en la Administración Pública es uno de los aspectos que más preocupan a los empresarios y autónomos en la actualidad.
Todas las empresas se enfrentan al reto de adaptarse a los cambios tecnológicos que se producen en la Administración Pública, en el mercado y en la sociedad, así como de prepararse e integrar a las Inteligencias Artificiales (IA) en sus procesos.
Para afrontar estos retos tecnológicos e integrar las IA en sus procesos, las empresas necesitan unas bases sólidas y una formación tecnológica de calidad. Sin embargo, no todas las empresas tienen acceso a los recursos y oportunidades formativas que les permitan estar al día de las novedades y tendencias en este ámbito.
Ahí es donde reside la importancia de contar con una asesoría competente tanto en las áreas tradicionales que solemos encontrar en la mayoría de asesorías, como en nuevas tecnologías e Inteligencia Artificial (IA). Pero hablemos con propiedad, ¿qué es lo que está cambiando en la Administración Pública?

La IA en la Administración Pública. ¿Nos vigilan?
La Administración Pública lleva años apostando por la Inteligencia Computacional y las innovaciones tecnológicas para mejorar sus procesos y servicios. La Agencia Tributaria, la Seguridad Social y las inspecciones de trabajo son algunos de los organismos que han incorporado estas herramientas para detectar el fraude, facilitar el acceso digital y vigilar el cumplimiento de la normas laborales y tributarias.
En principio, la Inteligencia Artificial se utiliza en el sector público para automatizar tareas y liberar a los funcionarios de ellas. De esta manera, se pueden usar esos recursos en tareas de mayor relevancia o aquellas derivadas a mejorar la atención al ciudadano. O al menos esa es la teoría.
Por ejemplo, ahora se utilizan chatbots para recibir dudas, quejas o sugerencias y así interactuar de manera dinámica con el ciudadano o agilizar la resolución de trámites a través de los portales web de las diferentes administraciones públicas. También se utiliza para automatizar la gestión de citas previas en centros sanitarios y organismos públicos.
Sin embargo, lo que realmente preocupa a todo empresario en el uso de la Inteligencia Computacional por parte del sector público está en la vertiente de control que esta está llevando a cabo la Administración Pública con estas herramientas.
Cómo la inteligencia artificial y el big data están ayudando a las Administraciones en la lucha contra el fraude.
La inteligencia artificial y el big data son herramientas tecnológicas que se utilizan cada vez más en la lucha contra el fraude fiscal. Las Administraciones tributarias utilizan estas herramientas para vigilar a los autónomos y negocios, y para seleccionar a los contribuyentes para iniciar un procedimiento de inspección tributaria. Veamos cómo lo hacen para detectar esos “movimientos sospechosos o fraudes».
En concreto, las herramientas tecnológicas basadas en IA y big data se utilizan en la Inspección de Hacienda, Inspección de Trabajo, Administración de Hacienda, Administración de Seguridad Social, Entes Locales y comunidades autónomas para mejorar la lucha contra el fraude fiscal desde hace un tiempo.
Para ello usan los datos obtenidos de los contribuyentes en los últimos 25 años. Es decir que las administraciones públicas cuentan con una base de datos de cientos de miles de Inspecciones tanto de trabajo como de hacienda, sus resoluciones y una casuística casi infinita. Todo ello con el potencial de consultarlo al instante.
Esto ha elevado enormemente las capacidades de hacienda para detectar “actividad sospechosa” y posibles fraudes. De hecho la Agencia Tributaria ha multiplicado el número de fraudes detectados gracias a la Inteligencia Artificial o al big data en los últimos años. Y lo que es más importante, se ha mejorado la productividad de las diferentes inspecciones.
La Inteligencia Artificial al servicio de la Administración Pública: casos de éxito
La Inteligencia Artificial (IA) es una de las tecnologías más innovadoras y disruptivas de la actualidad. Su aplicación en diversos ámbitos y sectores está revolucionando la forma de trabajar, comunicarse y resolver problemas. La Administración Pública no es ajena a esta tendencia y está aprovechando la IA para mejorar su eficacia, su rentabilidad y su interacción con los ciudadanos.
Los siguientes ejemplos demuestran el potencial de la IA para transformar digitalmente la Administración Pública y adaptarse a las necesidades y expectativas de los ciudadanos. Y son solo la punta del iceberg de lo que en realidad, puede llegar a hacer el sector público.
Control tributario con Machine Learning
Uno de los ámbitos donde la IA está teniendo un gran impacto es el control tributario. La Agencia Tributaria lanzó en el año 2022 un plan de control tributario para analizar los datos fiscales y cruzarlos con otras fuentes de información. El objetivo es detectar el fraude fiscal y aduanero, así como mejorar la asistencia al contribuyente.
Para ello, la Agencia Tributaria utiliza sistemas de Machine Learning, una rama de la IA que permite a las máquinas aprender de los datos y hacer predicciones. Estos sistemas son capaces de verificar y detectar facturas falsas, identificar patrones de comportamiento sospechosos o alertar sobre posibles incumplimientos.
Reconocimiento facial para acceder a los servicios digitales
Otro ejemplo de cómo la IA está facilitando la vida a los ciudadanos es el sistema de reconocimiento facial que ha puesto en marcha la Seguridad Social. Este sistema permite a los ciudadanos identificarse mediante una foto o un vídeo que se compara con la imagen del DNI electrónico o del carnet de conducir.
De esta forma, los usuarios pueden acceder a los servicios digitales de la Seguridad Social sin necesidad de claves o certificados digitales. El sistema garantiza la seguridad y la privacidad de los datos biométricos y agiliza los trámites administrativos.
Inspección de trabajo con drones y cámaras térmicas
La inspección de trabajo es otra de las funciones de la Administración Pública que se ha visto beneficiada por la IA. Las inspecciones de trabajo han incorporado drones y cámaras térmicas para vigilar el cumplimiento de las normas laborales y de prevención de riesgos.
Con estos dispositivos, la inspección puede acceder a lugares de difícil acceso o peligrosos, así como detectar irregularidades como el trabajo nocturno o el exceso de jornada. Además, la IA permite analizar las imágenes captadas por los drones y las cámaras térmicas y generar informes automáticos.
Desafíos y riesgos de la Inteligencia Artificial en la Administración Pública
Sin embargo, la Inteligencia Artificial también plantea algunos desafíos y riesgos para la Administración Pública, como la protección de los datos personales, la transparencia y la rendición de cuentas, la ética y la responsabilidad, o la formación y la generación de confianza de los ciudadanos.
Por eso, es importante que tanto empresas como autónomos cuenten con el apoyo de personal cualificado y comprometido con la innovación y que apuesta claramente por las nuevas tecnologías y la creación y adaptación de procesos de trabajo más tradicionales.
En definitiva, estos son solo algunos ejemplos conocidos y reconocidos del uso por parte de la Administración Pública que demuestran cómo está aprovechando la Inteligencia Artificial y las nuevas tecnologías para mejorar su eficacia, su rentabilidad y su interacción con los ciudadanos.
Estos aspectos son fundamentales para garantizar el buen uso de la IA y evitar posibles consecuencias negativas para la sociedad. Por eso, es necesario que la Administración Pública cuente con un marco legal y ético que regule la aplicación de la IA y proteja los derechos y libertades de las personas.
¿Te preocupa cómo afecta la IA a tu privacidad? ¿O cómo se garantiza que las decisiones basadas en la IA sean justas y transparentes? Te invitamos a conocer más sobre estos temas y cómo puedes defender tus derechos.
En conclusión
La Inteligencia Artificial es una oportunidad para la Administración Pública de innovar y transformarse digitalmente, adaptándose a las necesidades y expectativas de los ciudadanos. Con la IA, la Administración Pública puede mejorar su eficacia, su rentabilidad y su interacción con los ciudadanos.
Pero también hay que tener en cuenta los desafíos y riesgos que implica la IA para la Administración Pública, como la protección de los datos personales, la transparencia y la rendición de cuentas, la ética y la responsabilidad, o la formación y la generación de confianza de los ciudadanos.
Por eso, es importante que tanto empresas como autónomos cuenten con el apoyo de personal cualificado y comprometido con la innovación y que apuesta claramente por las nuevas tecnologías y la creación y adaptación de procesos de trabajo más tradicionales.
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