Libertad de amortización en mejoras: ¿Cómo deduzco la obra de golpe en el IS?

Obra en el local comercial

Realizar obras en la nave industrial o en el local donde se desarrolla la actividad económica es un paso habitual para muchas Pymes que buscan crecer. Sin embargo, desde el punto de vista fiscal y contable, no todas las obras son iguales.

Si su empresa es de reducida dimensión y está planificando obras, existe una herramienta fiscal muy potente: la libertad de amortización. A continuación, le explicamos cómo transformar una inversión a largo plazo en un ahorro fiscal inmediato.

¿Gasto o Inversión? El tratamiento contable de las mejoras

El primer obstáculo al que se enfrenta el empresario es la calificación contable de la obra. Si su empresa va a rehabilitar un local de su propiedad, debe tener mucho cuidado: las mejoras no son un gasto del ejercicio.

A diferencia de lo que ocurre con las reparaciones ordinarias, si la obra se califica como mejora, usted no podrá contabilizar ese desembolso como un gasto corriente. La normativa le obliga a computarlos como un «mayor valor del local» y a amortizarlos lentamente a lo largo de su vida útil.

Gasto o inversión.

¿Qué se considera exactamente una mejora?

Para evitar errores, la normativa aclara que se consideran mejoras aquellas obras que suponen:

  • Una ampliación de la capacidad productiva (por ejemplo, aumentar la superficie útil del local).
  • Una mejora de la eficiencia del inmueble (como obras de insonorización o impermeabilización).

El problema de este tratamiento es evidente: si pudiera computarlo como gasto, reduciría considerablemente el pago del Impuesto sobre Sociedades de este año. Al tener que tratarlo como activo, la deducción se diluye en muchos años.

La solución: La libertad de amortización para Pymes

Aquí es donde entra en juego la planificación fiscal inteligente. Aunque la contabilidad le obligue a amortizar poco a poco, la normativa fiscal permite una excepción para las empresas de reducida dimensión: la libertad de amortización.

Las mejoras se consideran, a efectos legales, un «activo nuevo». Esto significa que, si su empresa cumple los requisitos, podrá aplicar una amortización fiscal mucho más agresiva que la contable. De hecho, la ley le permite amortizar las mejoras de golpe en un solo ejercicio.

Esto se realiza mediante un ajuste extracontable en su declaración del Impuesto sobre Sociedades. El resultado práctico es que conseguirá el mismo efecto económico que si hubiese contabilizado las obras directamente como un gasto del ejercicio, reduciendo drásticamente su base imponible.

El requisito indispensable: Crear empleo

Este incentivo fiscal no es un regalo incondicional; está ligado al fomento del empleo. Para poder amortizar libremente los activos nuevos (las mejoras), la inversión debe ir necesariamente acompañada de un aumento de la plantilla media de trabajadores.

¿Cómo se calcula este aumento?

La Agencia Tributaria es muy específica con las fechas. El aumento se calcula comparando:

Creación de empleo.
  1. La plantilla media de los 24 meses siguientes al inicio del ejercicio en que entra en funcionamiento la mejora.
  2. Frente a la plantilla media de los 12 meses anteriores.

Además, este incremento de personal debe mantenerse durante otros 24 meses adicionales.

¿Cuánto puedo amortizar?

Existe un límite cuantitativo. La cuantía máxima de la inversión que podrá beneficiarse de la libertad de amortización será la que resulte de multiplicar el aumento de plantilla obtenido por 120.000 euros.

Planificación estratégica: El «Timing» lo es todo

Para maximizar el ahorro fiscal, no basta con hacer la obra y contratar; hay que hacerlo en el momento exacto. Debe planificar las obras cuando esté seguro de que su plantilla va a aumentar.

Planificación estratégica para la libertad de amortización

Veamos un ejemplo práctico: Imagine que en 2024 su empresa tenía 20 trabajadores. A principios de 2025 contrata a 3 más (pasando a 23) y planea mantenerlos.

  • Si hace la obra en 2025: Al comparar la plantilla de 2025 (23) con la de 2024 (20), hay un aumento de 3 trabajadores. Podrá aplicar la libertad de amortización por un valor de hasta 360.000 euros (3 x 120.000€).
  • Si espera a 2026: Si su plantilla se mantiene en 23 empleados, al comparar con el año anterior, el aumento es cero. En este caso, perdería el derecho al incentivo y tendría que amortizar la obra en décadas.

Conclusión

Esta estrategia es vital para reducir la base imponible, especialmente ahora que se avecinan cambios, como la bajada de tipos del Impuesto sobre Sociedades en 2026.

Las obras de mejora en su empresa pueden ser una herramienta de ahorro fiscal masivo si se acoge a la libertad de amortización. La clave reside en sincronizar la ejecución de la inversión con los momentos de crecimiento de plantilla. Antes de poner el primer ladrillo, revise sus previsiones de contratación.

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